QUISIERA QUE MI VOZ FUERA TAN FUERTE QUE A VECES RETUMBARA EN LAS MONTAÑAS
Muy muy buenos días chicuelines!!!
Como ya visteis en mi primera entrada, me gusta mucho el grupo de música Extremoduro. Hoy estaba escuchando sus canciones hasta que me topé con "Ama, ama, ama y ensancha el alma". Esta canción nos habla sobre vivir intensa y libremente partiendo del amor (bastante hippie por su parte). Además trata el crecimiento personal y la importancia de dejar huella en los demás y en uno mismo. E aquí la cuestión sobre la que vengo a reflexionar hoy, la cual se relaciona, como siempre, con el título de esta entrada, que es una parte de la letra de esta canción: "Quisiera que mi voz fuera tan fuerte que a veces retumbara en las montañas".
Partiremos desde un punto más bien filosófico. Nuestro seguro queridísimo Aristóteles, decía que los seres humanos eran seres sociables por naturaleza. Esto se debe a que, entre otros argumentos que daba, los humanos necesitamos vivir en comunidad, es decir, que necesitamos vivir con otros seres humanos, pues nosotros no tenemos las capacidades o los conocimientos suficientes como para vivir solos. Es así, que necesitamos conectar con otras personas para poder solucionar nuestros problemas y para poder sentirnos autorrealizados. Necesitamos que alguien nos ayude cuando nosotros no podemos o no sabemos hacer algo, pero también tenemos esa necesidad de ayudar el prójimo cuando lo necesita, es decir, de trascender.
Esto lo vemos, por ejemplo en los colegios, cuando el profesor pide un voluntario para hacer una cosa y todos los niños levantan la mano, pues tienen la necesidad de ayudarle. También lo vemos con las personas mayores, que cuando van sus nietos o sus hijos a su casa, están a su merced y disfrutan atendiendo sus necesidades igual que los nietos ayudándoles a ellos.
En general, la gente necesita saber que lo que hace, lo que es, lo que sabe y quién es, sirve para algo. Que ayudar a alguien, vale la pena y en resumen, tiene sentido.
Es así, que los docentes no deberían ser menos.
Creo que el objetivo que debería tener toda persona que se dedica a la enseñanza debería ser ayudar a la gente, trasmitir a los niños y a los no tan niños, además de sus conocimientos académicos, todas las directrices posibles para poder desarrollarse de la mejor manera posible. En mi opinión, un buen profesor no es el que se limita a enseñar únicamente el temario, si no el que te ayuda y te enseña a como ser mejor persona.
Cuando pensamos en los profesores que hemos tenido a lo largo de la vida, nos acordamos de 3 tipos de docentes.
En primer lugar, nos remitimos al típico "mal profesor", caracterizado por no dar clase y por no tener grandes conocimientos sobre la asignatura y pensar: dónde se ha sacado este tío la carrera; o por poner trabajos o exámenes muy complicados, lo que muchas veces va de la mano con tener la misma empatía que una piedra.
En segundo lugar, recordamos al típico "profesor molón", caracterizado por ser muy amable con los alumnos, reírles las gracias demasiado, comportarse como su amigo, no dar clase (pero como caía bien daba igual) y por ser muy permisivo, lo que normalmente iba de la mano con la añoranza de su juventud.
Ya en tercer lugar encontramos al perfil de "el buen profesor", que muchas personas confunden con el anterior. Este tipo de docentes se caracteriza por transmitir su vocación, es decir, que se note que le gusta lo que está enseñando; por ser comprensivo y empático, por saber ponerse serio cuando toca, por saber hacer bromas cuando toca y por diferenciar unas situaciones de otras; por saber cómo y cuando ayudar a sus alumnos y por saber que su deber es hacerlo hasta un cierto punto; por conocer a sus alumnos y por tartar siempre de mostrarles el lado positivo de las cosas sin olvidarnos de la realidad. Este tipo de profesores es el que nos enseña cosas de verdad, cosas humanas, las cuales recordaremos siempre. Este es el típico profesor que cuando tienes 50 años piensas, qué habrá sido de él. Son profesores que todos recordamos con una sonrisa y que todos agradecemos haber tenido. Son docentes que trascienden, que dejan huella.
A mi, como a la mayoría de personas que estén leyendo este blog, se les estará viniendo un profesor a la cabeza, que o bien haya marcado su infancia, como en mi caso mi profe Laura, o que haya marcado su etapa en el instituto y bachillerato, como mi profe Diego.
Nadie dijo que ser un buen profesor sería fácil. Creo que es necesaria una gran implicación, con la que hay que tener mucho cuidado, pues no podemos dejar de lado nuestro papel como profesores. Sabemos que esta profesión es muy bonita, pero que también es complicada. Ves a tus alumnos crecer, cómo maduran, cómo cambian, pero hay un momento que les tienes que decir adiós, tras lo cual puede que sea muy complicado que les vuelvas a ver.
Esto me recuerda a la película de "La niñera mágica" o a "Mary Poppins". En estas películas las niñeras cuidan a los niños, les enseñan a ser mejores personas. Juntos recorren un camino, tras el cual las niñeras, al ver que ya no se necesita su ayuda, se marchan. Con los profesores y los alumnos pasa algo parecido. Es el profesor el que debe enseñar a mejorar a los alumnos, ya no solo académicamente sino también personalmente, y cuando justo lo consigue, los alumnos cambian de curso.
Dicho así suena muy triste, pero creo que también es muy bonito. Vivir para enseñar a tus alumnos, igual que cuando éramos alumnos hubo un profesor que nos ayudó. Enseñar de la misma manera que lo hizo este buen profesor que tuvimos sin dejar de ser nosotros mismos.
Creo que todos tenemos algo que aportar al mundo, lo que marca nuestro sentido de la vida. Cada uno sigue su camino, pero qué sería de nosotros sin todas esas personas que nos ayudan día a día y sin todos esos buenos profesores que han conseguido dejar huella con sus acciones y palabras en nosotros.
Como futura docente y pedagoga me gustaría marcar la vida de mis alumnos y que cuando pase el tiempo me recuerden con una sonrisa; que aprendan muchas cosas conmigo y que se las trasmitan a otras personas. Me gustaría ayudar a mis alumnos y dejar huella en ellos.
Hasta aquí la entrada de hoy chicuelines. Espero que hayáis reflexionado acerca de los profesores y de la responsabilidad que tenemos como futuras docentes y pedagogas. Espero que mi entrada haya dejado huella en vosotros. Muchas gracias por vuestra atención. Hasta el próximo día.
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